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“Para evitar el abuso sexual se debe escuchar y creer en los niños”.

Reflexiones del pianista británico James Rhodes, quien a través de su propia historia, como víctima de abuso sexual, quiere poner en evidencia las implicaciones, los sufrimientos y las consecuencias que este delito tiene en la vida de las personas, especialmente cuando ocurre en la niñez, buscando con ello generar una reflexión crítica y propositiva frente a esta problemática. 

Resulta increíble pero real que muchas sociedades se hayan acostumbrado a escuchar el drama que viven miles de niños y niñas víctimas de violencia sexual, sin haber tomado aún las medidas necesarias para evitarlo. En Colombia, por ejemplo, cada hora dos menores de edad son agredidos sexualmente, para Rhodes, “Las estadísticas se quedan cortas. La cultura de negación que existe en la sociedad genera que nos cerremos ante esa realidad y a veces es más fácil decir ´en mi familia no pasa, en mi colegio no pasa`, que aceptar que el abuso es una epidemia”. El mismo Rhodes calló durante 30 años, por lo que su caso no fue registrado en las estadísticas de Inglaterra, su país de origen. El pianista tomó la decisión de contarlo y hacerlo público a sus 38 años, como un proceso de sanación interno, pero también con la esperanza de que esto contribuya a la prevención del abuso sexual.

Rhodes considera que para prevenir el abuso sexual en los niños, todas las personas encargadas de su protección deben actuar responsablemente, deben prestar atención a lo que ocurre en la vida de ellos, deben escucharlos, creerles, establecer lazos de confianza y deben estar al tanto de los cambios que puedan presentar en sus comportamientos para actuar oportunamente. 

“Debemos abrir los ojos y creo que si escuchamos y observamos a los niños es fácil pensar e intuir que algo está ocurriendo. Cuando me pasó a mí, hubo tantas señales de advertencia pero nada se hizo, nada pasó, un profesor me encontró con sangre en las piernas y llorando y nada pasó, yo me oriné en la cama por muchos años, padecía de retorcijones, era retraído, si bien no podía expresarme con palabras, mi cuerpo lo hacía por mí, pero nadie actuó”. 

La familia y la escuela tienen una responsabilidad inmensa con los menores de edad, estas dos instituciones tienen la obligación de ser entornos protectores en los que se eduque a los niños y las niñas en el autocuidado y en cómo prevenir cualquier tipo de vulneración o delitos que puedan ejercerse hacia ellos. A los niños se les debe enseñar a reconocer y a valorar su cuerpo, y se les debe hablar con naturalidad y honestidad sobre temas de sexualidad.

Rhodes asegura que, “Los adultos deben hablar con los niños abiertamente sobre sexualidad para formarlos en autocuidado, las familias y los colegios deben ser abiertos para hablar sobre sexo, para no volverlo tabú y se deben activar frente a cualquier signo de alarma que puedan identificar”. 

La historia de vida del pianista invita a que como sociedad entendamos que el abuso sexual no ocurre en el vacío, sino que a su alrededor hay signos, testigos, evidencias que se ignoran. Por ello, la reflexión en torno a este tema debe ser un inmediato paso a la acción en el seno de cada institución del Estado, de cada familia, cada colegio y de cada comunidad para evitar el abuso contra los niños y las niñas. 

“Algo enorme pasó en mi vida cuando encontré la música, de alguna manera fue una prueba fehaciente de que había algo bueno en el mundo y que la vida valía la pena vivirla. El truco de la música desde ese momento es que cuando la escuchaba y tocaba, sentía regocijo”.  Rhodes encontró en la música esperanza y ganas de vivir, y ahora al contar su historia pretende ser un espejo para que las diferentes sociedades logren proteger a los niños del abuso y se castigue de manera ejemplar a quien intente quebrantar los sueños e ilusiones de cualquier niño en el mundo. 

En el marco del Hay Festival Medellín, el Programa Félix y Susana invitó al pianista James Rhodes a un conversatorio con docentes, padres de familia y profesionales del área de la salud, entre otros, para conocer su experiencia de vida, también contada en su autobiografía titulada ‘Instrumental’, libro que, como él mismo lo denomina: “habla sobre el amor y la música”, pero también recopila las secuelas dejadas por el abuso al que fue sometido durante cinco años cuando tan solo era un niño de seis. Conoce el video del conversatorio aquí.

 

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