La experiencia de Kirpalamar con Félix y Susana
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“Félix y Susana me ha enseñado cosas muy bonitas de una manera divertida. Sabemos que debemos cuidarnos para que nadie nos lastime o haga daño”, Tomás Aldana, 7 años.

“El programa me ha enseñado a respetar a las personas, a no juzgarlas por lo que son, si son feas o bonitas, si tienen gafas o no, o si son de otros colores, no debemos juzgarlos porque todos merecemos que nos valoren”, Lina María Rojas, de 8 años.

 

Las opiniones de Tomás y Lina María son el claro reflejo del impacto que Félix y Susana ha dejado en los estudiantes de la Institución Educativa Departamental Kirpalamar, un plantel que desde hace cinco años abrió las puertas a un proyecto que ha enriquecido y transformado los programas académicos del colegio, especialmente aquellos enfocados en convivencia y educación sexual.

Con sede en el municipio de Arbeláez, Cundinamarca, Kirpalamar brinda educación a más de 400 niños, niñas y adolescentes de esta región, priorizando y tomando como base en su formación los valores, el crecimiento personal, el amor y el respeto por el otro. Precisamente, el tener estos ejes de enseñanza, permitió que el plantel educativo viera en Félix y Susana una oportunidad para fortalecer la educación de sus estudiantes, especialmente la de los más pequeños, los niños y las niñas de grado preescolar.

Esperanza Páez, Érika María Jiménez y Jennifer González, son docentes de preescolar, hacen parte de Félix y Susana y han sido testigas del impacto y la transformación positiva que el Programa ha dejado en los estudiantes y en toda la comunidad educativa. Según explican, Félix y Susana ha permitido que los profesores adquieran los conocimientos y las herramientas necesarias para incentivar en sus estudiantes una sana convivencia, para hablar con ellos sin miedo o tabúes sobre sexualidad, e incluso les ha ayudado a detectar y a prevenir problemáticas que puedan afectar a los niños, como por ejemplo, el abuso sexual.

“Cuando Félix y Susana llegó teníamos muchas expectativas, el programa compaginó perfectamente con los ejes de educación del colegio. Luego, uno de los puntos clave fue la formación que nos brindaron a nosotros los docentes, puesto que nos capacitaron en temas para los cuales no estábamos preparados en su momento y esto ayudó mucho para que tuviéramos las herramientas necesarias para incentivar en los niños el respeto y el amor por su cuerpo”, menciona la docente Esperanza Páez.

Entre tanto, la docente Jennifer González narra que, “He trabajado con mis estudiantes desde grado cero. Hoy cuando van en tercero de primaria puedo ver los avances que han tenido gracias al Programa, especialmente por el material que nos fue entregado y que ha sido indispensable para el desarrollo de las diferentes actividades que realizamos con los estudiantes, porque es dinámico, lúdico y creativo, y esto permite que los conocimientos que transmitimos sean recibidos por los niños con agrado y que los pongan en práctica”.

Y es que el Programa Félix y Susana ha contribuido a que en Kirpalamar se implementen buenas prácticas orientadas a formar a los estudiantes en autoestima, respeto y tolerancia. A ello se suma que ha fortalecido el vínculo entre niños, docentes y padres de familia, basándose en procesos comunicativos que tienen como pilar el juego y el afecto.

La escuela como entorno protector de los niños y las niñas 

Uno de los aportes más significativos que Félix y Susana ha hecho al colegio Kirpalamar es que le ha ayudado a convertirse en un entorno que protege a los niños y a las niñas, a ello se suma que en este esfuerzo han participado todos los actores que conforman la comunidad educativa, entre ellos, docentes, padres de familia, directivos y estudiantes, lo que ha permitido que los aprendizajes obtenidos con el Programa se sigan implementando. 

 “Hoy, gracias a Félix y Susana tenemos las herramientas para trabajar con los niños y eso ha influido en el comportamiento de ellos, nuestros problemas de convivencia no son mayores, tenemos un bajo nivel de deserción y nuestros niveles de disciplina y conducta son sobresalientes”, asegura la docente Érika María Jiménez.

Por su parte, Esperanza Páez agrega que “Nosotras hemos aprendido a detectar situaciones de riesgo donde hay posible abuso o maltrato y sabemos cómo trabajar con los niños que se están viendo afectados y cómo actuar ante estas posibles circunstancias, siempre con el propósito de proteger a los estudiantes porque nosotros los docentes somos los primeros que debemos promover la NO violencia”.

La Institución Educativa Departamental Kirpalamar promueve desde sus aulas el autocuidado, la sana convivencia, el diálogo sobre sexualidad sin tabúes y la formación en valores desde la primera infancia.