Cómo estamos en Colombia, según la encuesta de demografía y salud

En diciembre de 2016, el Ministerio de Salud y Profamilia publicaron la Encuesta Nacional de Demografía y Salud –ENDS–, que se realiza cada 5 años y que, en esta oportunidad, contiene los resultados analizados entre el año 2010 y 2015. Este documento puede convertirse en un elemento de consulta para padres, maestros y sociedad, para que, como cuidadores de los niños y niñas estén enterados de la situación actual que se vive en el país y de esta manera conozcan más a fondo los contextos en los que están inmersos los menores de edad. 

 

Composición de las familias

Las cifras de este análisis revelan que el concepto tradicional de familia ha cambiado, las familias colombianas están compuestas de maneras diferentes y solo 33 de cada 100 hogares está compuesto por ambos padres e hijos; mientras que el 12% de las familias son monoparentales, es decir, que falta el padre o la madre; un 10% son familias extensas monoparentales y otros porcentajes relatan que al interior de las familias, abuelos, primos, madres y padres jefes de familia, son los encargados de educar y proteger a los niños y niñas colombianos. 

Derecho a la educación en la primera infancia

Casi 50 de cada 100 niños y niñas menores de 6 años asisten a un programa de atención a la primera infancia. Solo el 18.6% asiste a jardines infantiles privados, los demás asisten a programas oficiales y del ICBF.

Cuidado de los niños y de las niñas

Decidir quién cuida a los niños es fundamental para garantizar su protección. De modo que es un factor que debe analizarse para evitar maltrato, abuso sexual, actos negligentes que comprometan la salud física y emocional de la niñez. En Colombia, cuando el hombre o la mujer se ausentan de la casa, el niño menor de seis años es cuidado por abuelos (42.7%); otros parientes (11.7%); hermanos mayores (4.5%) y otros porcentajes menores se hallan en vecinos, empleadas domésticas, el ICBF, entre otros.

Mortalidad Infantil 

Desde 1990 se ha reportado una reducción en el número de niños y niñas que mueren durante su primer año de vida. En 2015, este indicador de Mortalidad Infantil reporta que el promedio actual es de 14 fallecimientos por cada mil nacidos vivos, lo que significa una disminución del 48% en la tasa total. Para este mismo año, la mortalidad infantil de la zona rural es 1.5 veces más alta que la tasa de la zona urbana y 1.28 veces más alta que la tasa de mortalidad infantil para todo el país, lo que indica la necesidad de continuar con estrategias de prevención que ayuden a disminuir estos indicadores.

Embarazo en adolescentes

Las cifras de embarazo en adolescentes se han incrementado al punto en que esta situación se ha convertido en un problema de salud pública. En 2015, el 17.4% de las adolescentes eran madres o estaban embarazadas del primer hijo y la educación es un factor determinante en esta situación: las cifras indican que el porcentaje de la maternidad o del primer embarazo entre las adolescentes con educación primaria es 5.2 veces más alto que el de aquellas con educación superior. El mayor porcentaje de adolescentes madres o embarazadas, 41.8%, se encuentra entre las adolescentes con el menor nivel educativo (primaria). 

Actitudes frente a la posibilidad de tener un hijo o hija homosexual

Resulta relevante el conocimiento sobre los derechos sexuales y reproductivos, entre los que se encuentra la orientación sexual. El 39.7% de las mujeres y el 27.9% de los hombres encuestados apoyaría a un hijo o hija homosexual. Los mayores niveles de apoyo se encuentran en las mujeres y los hombres con educación superior, en el mayor quintil de riqueza y en la zona urbana. Por otro lado, dos de cada trece mujeres y dos de cada once hombres no sabrían qué hacer si tienen un hijo o hija homosexual.

Acceso a agua potable

El 88.9% de los hogares de las zonas urbanas del país viven en viviendas conectadas a acueducto público. Por el contrario, en las rurales solo un 15.7% de los hogares cuentan con esta fuente de agua potable, estos datos permiten acercarse a las posibles consecuencias que esta carencia básica tiene sobre la salud.

Estos y muchos otros indicadores pueden ayudar al diseño de programas educativos, lúdicos, capacitaciones y entrenamientos con miradas que incluyan las diferencias y fortalezcan los contextos sociales, culturales y familiares en los que crecen los niños y las niñas colombianas. 

 

Consulte los resultados de la encuesta en su totalidad aquí.